¿Porqué los liberales festejan el 18 de octubre?

Pese a que la fecha oficial de fundación del Partido Liberal es el 10 de julio de 1887, en principio, originados por un fraude en las elecciones de junio de ese año, en 1891 ocurrió un hecho que dejó marcado a aquel partido nuevo por entonces. Hay varias interpretaciones pro y en contra pero desde un punto de vista, este resumen puede dar una idea de lo ocurrido.

Cuando en febrero de 1891 se tenía que realizar elecciones para el congreso en el distrito de Ybycui, el recién formado Partido Liberal preparó sus respectiva lista para competir en los comicios. El representante de aquel distrito de Paraguarí debía ser José de la Cruz Ayala.

Ocurrió que actos de vandalismo ocurridos aquel tiempo, amenazaban con violentar la voluntad popular de acceder al sufragio líbre en ese tiempo. Todo esto ideado por el oficialismo de la época que buscaba empañar las tareas electorales de José de la Cruz Ayala y sus correligionarios.

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Las primeras escaramuzas de cara a las elecciones de Ybycui, se dieron en un paraje llamado Isla Pa’u, donde se encontraban el mismo Ayala y Nicolás Vargas, conocido también como Lampiño y un grupo de seguidores descansando de la ardua campaña electoral.

Un grupo de colorados quisieron asaltarlos y tal vez matarlos en el rancho donde descanzaban quemando el recinto, pero se vieron superados por la reacción de los hombres de Lampiño e incluso se dieron bajas luego del encontronazo.

A raíz de este enfrentamiento llegó una dura respuesta del Gobierno de la época y Ayala fue perseguido con tenacidad por las autoridades de entonces que terminó en el exilio y al cabo de dos años de aquellos sucesos, fallece fuera del Paraguay.

Sin embargo los liberales organizaron sus fuerzas para revelarse contra el régimen autoritario y opresor de ese momento, designa como jefe militar de forma unánime al mayor Eduardo Vera, héroe de la Guerra de la Triple Alianza, quien a su vez fue ayudante de campo del General Díaz y a su vez, fue nombrado jefe civil a Antonio Taboada.

Un silencioso plan se montaba para alistar a los mejores hombres para devolver la moneda de lo acontecido previamente en Isla Pa’u y se decide un asalto a los cuarteles de Asunción. Esto claro en el más cerrado secreto para que nadie sospeche y el Gobierno quede mejor preparado para recibirlos.

Fue un domingo, coincidentemente con la fecha 18 de octubre de 1891, la fecha elegida para llegar hasta la capital y tomar de sorpresa a los militares de ese entonces. Quien estaba al mando fue el mayor Eduardo Vera por un lado y una segunda columna liderada por Pedro P. Caballero. A cargo de una tercera columna se encontraba Taboada, uno de los afectados por el asalto de Isla Pa’u.

Supuestamente, participando de un bautismo, quienes participaron del plan estarían mezclados un grupo de revolucionarios que marchaban con varios coches desde el puerto de Asunción hasta donde se encontraba entonces el Escolta Presidencial, sobre la calle que hoy sería El Paraguayo Independiente y 14 de mayo.

Se contabilizaron unas 70 personas quienes buscaban derrocar a la opresión, la corrupción y al fraude que se imponía en esos días.

Aprovechando la salida de franco de algunos soldados, ingresan al cuartel aproximadamente a las 19:00, El mayor Eduardo Vera toma la guardia con 25 liberales, dando inicio a la revuelta encabezada por el comandante Santos Miño en nombre de los leales al Gobierno.

Cuando había pensado que esa toma fue la victoria y fin del conflicto, debido a una reacción de los oficialistas, cae abatido el mayor Vera y con esto además cae la moral de sus compañeros.

Luego de caer Vera, unos minutos más tarde acude Taboada como refuerzo pero no logra reagrupar a las fuerzas. La columna de Caballero a su vez se atrasa pero ya se venía reforzando la resistencia del jefe de la policía Juan C. Meza y del gobierno de Egusquiza.

Desmembrados, los revolucionarios se retiraron declarando fracasado el asalta con la muerte del mayor Vera, desmoralizados y sin un guia que los comande.

Los combates finalizan luego de tres horas dejando los cuerpos de los caídos exhibidos frente a la catedral de Asunción. Hasta allí llega un músico anónimo quien compuso luego la música que relata lo sucedido y quedó para la historia la la música que más tarde sería conocida como polca 18 de octubre, posteriormente convertida en un símbolo del PLRA.

En recuerdo a la heroica hazaña, pese a no salir victoriosos en el intento de asalto, los liberales festejan más el 18 de octubre que el día de fundación del partido y dejan al mayor Vera como la figura de la polca.