Desastrosa tarea en ambas áreas de la mano del «Super Ministerio»

Cinco años de fracaso hacia la Digitalización del Estado es culpa del Ministerio de Tecnología de la Información y la Comunicación (MITIC). Es el tiempo perdido para mejorar la conectividad internacional. Ni se redujo la brecha digital ni bajaron los costos de las conexiones. La idea estaba. La institución fue creada, anexando incluso lo que era SICOM golpeando así a los periodistas que hacen comunicación pública.

Hasta dinero había. Lo que habría qué preguntar si aún existe. Para evitar dudas, debe haber una rendición de cuentas por los nulos resultados. MITIC fue proyectado para dar conectividad a un mundo que se mueve a mil por hora. Sin embargo, Paraguay perdió muchísimas inversiones privadas por no contar con un sistema actualizado de banda ancha real. 

Además hay que saber si el fracaso fue por falta de liderazgo o desconocimiento de los responsables del MITIC o por la influencia que ejerció en la comunicación pública la asesora presidencial, Verioska Velazco. Lo cierto es que la conectividad se reduce en WhatsApp y redes sociales. 

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Tampoco cabe la apurada intención de la senadora Lilian Samaniego de presentar un proyecto de Ley para modificar el MITIC. Por su momento, hasta parece más una provocación al presidente electo, Santiago Peña, cambiarle un Ministerio a días de su asunción al cargo. 

La falta de conectividad internacional resta competitividad. Estamos viviendo la era más rápida que la humanidad nunca vivió. En este mundo, el que no corre, vuela, pero gracias al MITIC, en el territorio guaraní, fueron cinco años de gateo por el suelo. Conste que se presentaron como «El Super Ministerio». Una pena el daño a la población en nombre del Estado.

En esta opaca tarea, hasta la Ley 6822/2021, que regula los Servicios de Confianza para las Transacciones Electrónicas, el Documento Electrónico y los Documentos Transmisibles Electrónicos, emerge como un hito importante, puede resultar insuficiente. 

Confiamos que el nuevo Gobierno entienda el daño que hicieron los jerarcas del MITIC a la digitalización y el manoseo a la comunicación pública con la complicidad de la llamada asesora presidencial. Sin embargo, no debe dejarse engañar por el canto de sirena, como suena el proyecto de la senadora Samaniego. Las cosas se deben hacer bien. Paraguay no puede continuar perdiendo tiempo dinero por culpa improvisados, recomendados o socios que miran al Estado solo coto de negocio para el grupo.