El retorno del vuelo 601

Dos paraguayos secuestraron un avión? No puede ser!! Netflix nos trae una historia que no conocíamos en «El secuestro del vuelo 601». A ver…

Hay muchas historias que se pierden en el tiempo traspapeladas entre otras que supuestamente son más importantes. Pasan como anécdotas que de repente son rememoradas en la sobremesa de los domingos, de boca de algún tío memorioso que no siempre recuerda bien y que va agregando detalles en los lugares en que el olvido hizo lo suyo. Tal vez en esas sobremesas hayas escuchado la historia de los paraguayos aeropiratas.

Particularmente en el repertorio de mi parentela no estaba esta historia y, para mí, ésta que involucra a dos jugadores de fútbol que se pasaron por guerrilleros y tomaron un avión es toda una novedad. Y creo que para muchos también.

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El escritor italiano Massimo Di Ricco se basó en la historia del secuestro de un avión colombiano para escribir su novela «Los condenados del aire», la cual fue también la base para la miniserie colombiana «El secuestro del vuelo 601» que la plataforma de streaming Netflix ha estrenado este mes y que es una de las más vistas en nuestro país actualmente debido a que involucra a dos jóvenes paraguayos que decepcionados por lo mal que les iba en el fútbol colombiano, deciden secuestrar un avión, haciéndose pasar por guerrilleros y cobrarse una gran fortuna por el rescate. Una historia de acción, que tiene toques de humor y nostalgia, creada por Camilo Prince y Pablo Gonzalez.

El elenco lo integran colombianos y argentinos. Lamentablemente, actores paraguayos no pasaron el casting para los roles de los secuestradores. Fueron elegidos los argentinos Alian Devetac y Valentín Villafañe que por más esfuerzo que le pongan no logran el acento paraguayo, más bien suenan como formoseños o resistencianos. En fin, que la próxima vez sea.

Son seis capítulos en total, concebidos con los ingredientes necesarios para inducir a una maratón televisiva de casi seis horas sin despegarse de la pantalla. Hay algo de telenovela, principalmente en lo caricaturesco de algunas caracterizaciones, pero no impide disfrutar de una buena historia cuyo pretexto es el secuestro.

Más bien el objetivo real ha sido contar cómo un hecho de gran impacto puede transformar la vida de sus protagonistas. Así, el eje de la historia se balancea entre la experiencia de las dos azafatas (encarnadas por la colombianas Mónica Lopera y Angela Cano) y los secuestradores Eusebio Borja y el Toro Solano (Villafañe y Devetac, respectivamente), complementadas por pintorescos roles secundarios y una recreación de época que contribuye a la leyenda. Sí, porque la historia no es realmente como pasó, hay mucho sabor agregado para lograr la sazón deseada. No nos olvidemos que en el cine siempre prima la máxima fordiana: «Cuando la leyenda se convierte en hecho, imprime la leyenda».

Por: Sergio Ferreira

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