La información es el poder de la gente

Se celebra hoy, 28 de septiembre, el Día Internacional del Acceso Universal a la Información, conmemoración establecida por la Organización de las Naciones Unidas con el propósito de valorar y promover este derecho humano fundamental tanto para la vida de las personas como para el fortalecimiento de la democracia.

Sin información, no es posible tener ciudadanía. Sin información, el ejercicio de otros derechos humanos se resiente o queda en la nada. Sin información, el desarrollo sostenible de las comunidades y naciones es inalcanzable. Sin información, no es posible construir un sistema republicano y democrático. Por eso, este derecho esencial debe ser defendido, protegido, promovido y estimulado desde el propio Estado y desde la sociedad civil.

En los recientes años, Paraguay ha dado pasos sustanciales en el derrotero de promover una mayor y mejor vigencia a este derecho. A impulso de la sociedad civil, y luego con importantes aportes desde sectores del Estado, especialmente la Corte Suprema de Justicia con un fallo histórico en octubre de 2013, la transparencia y el acceso a la información pública han logrado mayor institucionalidad y vigor. Apenas una década atrás, seguía siendo hasta insólito pretender que se transparentaran las cuentas del Estado. Pretender conocer lo que recibían como salario o asignaciones los funcionarios públicos era un “atrevimiento”, y hasta hubo denuncias públicas de que se intentaba atentar contra “la intimidad” de los empleados del Estado con esa pretensión. Muchos políticos que hoy se enjuagan la boca cotidianamente con la palabra transparencia, en aquellos días denostaban contra quienes la reclamaban o buscaban los datos públicos que eran negados por el atávico concepto secretista del Estado oscuro y vedado para los “comunes”.

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Peso eso cambió. Cambió de la mano de una ciudadanía harta de la corrupción, de la mano de medios de prensa que acompañaron y enarbolaron esa lucha con fuerza, de la mano de políticos que supieron leer los nuevos tiempos, de la mano de dirigentes de la sociedad civil que cumplieron eficazmente su tarea de servicio e incidencia pública.

La cultura de la transparencia fue instalada, pero eso no significa que haya quedado totalmente consolidada ni que no precise ser fortalecida permanentemente. Los cantos de sirena de autoritarismos mesiánicos que desconocen el valor de la transparencia, aunque se muestren con piel de corderos a favor de ella, todavía siguen latentes en una sociedad que, lamentablemente, todavía debe purgar los añejos vicios heredados de tiempos dictatoriales.

En este día de celebración, auguramos que el Paraguay sea cada vez más transparente. Que la información pública esté cada vez más al alcance de la gente y constituya la herramienta de su poder verdadero. La información es poder, por eso, debe estar en manos del pueblo, siempre.