¿Seguirán las migajas o se impulsarán industrias y la creación de más empleos?

La conducción que asumirá el Gobierno en agosto próximo tiene dos opciones frente a Itaipú: Seguir recibiendo dinero por la energía que se cede a Brasil o usar el poder energético para desarrollar las industrias en el territorio nacional. Hasta ahora la conducta clásica fue la fácil; aceptar el monto que quiere dar el vecino país. Dicha actitud revela el nulo interés nacional por dar valor agregado a los productos primarios del país y por ende generar fuente de trabajo.


Qué hará quién tomé el poder en Paraguay es casi una incógnita revelada. O mejor dicho, es bien conocida por los antecedentes que existen. El partido oficial en el gobierno tiene la misma conducta timorata de siempre, acomodado a no incomodar a Brasil, valga el juego de palabra. Es más, el mandatario actual hizo ya el trabajo de base para que se mantenga la obsecuencia de recibir de Brasil lo que diga que se debe pagar.


La oposición tampoco es clara y contundente en lo que quiere. La Concertación Nacional es una mezcla de diosa y pantera. En su seno hay quienes de manera populista, en su momento, hablaban en campaña de bajar el precio de la energía, como también están ahí quienes dicen ser expertos en temas energéticos y que estuvieron en el gobierno sin hacer lo que luego se pasan expresando por los medios de prensa.

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¿Podrá darse un cambio de manejo en el 2023 con los nuevos inquilinos del Palacio de Gobierno?, es una pregunta que por ahora tiene respuesta consolidada. Se habla mucho de manera muy técnica, nosotros para resumir y sea entendida, decimos que el nuevo Gobierno solo tiene dos vías. ¿Continúa aceptando lo que condiciona Brasil por usar la energía paraguaya o hay un giro de timón utilizándose el bien energético para impulsar el desarrollo industrial.


Conociendo la experiencia nacional, es bien posible que las cosas se mantengan como están. Es decir, Brasil marcará el rumbo de los recursos, más sabiendo que el dinero que deja llegar al Paraguay es tomado como presupuestos de gastos de las intendencias, gobernaciones y otros entes del Estado. Es casi seguro que la misma clase política termine aplaudiendo o arrodillada pida que el monto siga llegando para mantener la corrupción y haya por consiguiente, cada vez, menos industrias, empleos y trabajo en la Nación.


Itaipú durante 50 años promovió el desarrollo de Brasil a costa de Paguay. ¿Se sumarán otros cinco años más o habrá alguna modificación de importancia a favor de la República?. Las migajas de US$ 120 millones a US$ 360 se dieron en la época de Lugo, que sólo sirvieron para sumar mayor burocracia pública y despilfarro. En cambio, el país ya dejó de percibir US$ 77.000 millones.


Ya veremos que en esta campaña presidencial habrá tantas peroratas en promesas, pero casi nada de seriedad para frenar la decisión unitaria de Brasil de poner tarifas internas y el pago a Paraguay a su gusto y paladar. Ojala los presidenciables hablen, al menos, del tema. Para que no entren en recovecos muy técnico y vayan por las ramas, desde La Tribuna preguntamos de manera sencilla qué harán: El Gobierno seguirá recibiendo, sin ruborizarse, lo que quiere pagar Brasil o tendrá el coraje de usar la energía paraguaya para mover la industria local?.