La tarea de las organizaciones no gubernamentales es controlar al Consejo de la Magistratura

Desde 1989 pululan las llamadas organizaciones no gubernamentales (ONGs). Casi todas proclaman la participación. Tienen mucha financiación para proyectos de todo tipo. Sus representantes casi siempre están en la prensa. Es más, buscan la cercanía con los medios, pues las publicaciones justifican el proyecto de cara a sus financistas. Sin embargo, hoy que se define el nuevo fiscal general de Estado, vemos escasa movilización en monitorear el proceso de trasparencia, que deben hacer si en verdad representan a la sociedad civil.


Llama la atención la poca reacción o interés de las organizaciones no gubernamentales para velar por la designación de la cabeza del Ministerio Público. Más que esos seminarios talleres, lo que corresponde es una dinámica constante girando por el Consejo de la Magistratura para vigilar en sitio todo lo que pasa en ese trayecto hasta que salga el nuevo fiscal general. Eso significa seguir el mecanismo, incluso, hasta el Palacio de Gobierno, donde la lapicera dará el finiquito.


Así como somos críticos con los grupos políticos, decimos que hay poco aporte de las entidades no gubernamental en observar lo que pasa en el Consejo de la Magistratura. Más que nunca se debe inspeccionar cada decisión del mencionado órgano público. Se tiene que hacer el chequeo de todo. Luego será tarde llorar sobre la leche derramada. Ya cansa también la liturgia del lamento posterior sobre un hecho consumado. Ese juego vicioso es parte de la problemática de la democracia paraguaya.

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Las ONGs deben entender que la participación ciudadana conlleva influir en las decisiones públicas. Participar significa intervenir, compartir o formar parte de algo. Las organizaciones no gubernamentales están casi ausente, por no decir que brillan por su ausencia. Si hay algún que otro amago pasivo, como el comunicado del CIRD enviado al presidente del Consejo, Óscar Paciello, y otras tarea de reuniones, pero no existe la presión social con las activas movilizaciones.


La participación social debe ser enfocada a defender y representar los intereses de la sociedad. ¿Y qué mejor que cuidar el proceso de designación del nuevo fiscal general de Estado?. Si la democracia está hueca y vacía, mucha de responsabilidad tienen también las ONGs. Las organizaciones no gubernamentales deben ser severas en reclamar situaciones injustas y demandar cambios a favor de la gente, que no se hacen con debates entre cuatro paredes o comunicados fríos, que solo sirven para algún espacio en la prensa.