Una diplomacia firme y defensora de los intereses del Paraguay

A principios de diciembre, el Mercosur entró en una crisis institucional por la decisión política de Uruguay de avanzar en su estrategia unilateral de concretar tratados de libre comercio al margen del bloque regional. Previamente, Montevideo ya había anunciado sus negociaciones con China para cerrar un pacto bilateral excluyendo al Mercosur. Luego, redobló la apuesta desafiando a los otros estados miembros, al pretender avanzar con su ingreso al Acuerdo Transpacífico, que lideran Nueva Zelanda y Australia.

Ante esta situación, los gobiernos de Argentina, Brasil y Paraguay levantaron su voz de alerta y advirtieron a Uruguay que actuarán con el máximo rigor jurídico para evitar que se rompan las normas estructurales del bloque regional. Fue una estrategia diplomática inédita en la historia de treinta años del Mercosur.

El canciller argentino había señalado en aquella oportunidad que el bloque estaba al borde de una ruptura. Por esas fechas se realizó la cumbre en Montevideo y al final, los presidentes ni siquiera firmaron una declaración conjunta.

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En el contexto global actual no se puede pensar en negociaciones individuales ni en la salida de los grandes bloques regionales. En ese sentido, hay que tener en cuenta el alto costo que está pagando actualmente el Reino Unido como consecuencia del Brexit, que significó su salida de la Unión Europea. Actualmente afronta una recesión y una inestabilidad política que hizo que cambie tres Primer Ministro en menos de un año.

A nivel del Mercosur, el bloque regional ha pasado, hasta ahora, de una unión aduanera (y ni siquiera eso) y a pesar de los intentos de afianzar la integración, no se logró avanzar en otros aspectos, como por ejemplo la ciudadanía. 

Lo mismo sucede con algunas decisiones que afectan a las economías locales, y en el caso que no interesa, muy especialmente en lo referido a Paraguay. Nuestros vecinos mayores, Argentina y Brasil, constantemente adoptan determinaciones para defender sus intereses en perjuicio del Paraguay.

El 2023 se inicia con Argentina aplicando un peaje a las embarcaciones paraguayas que circulan por la hidrovía Paraguay-Paraná. Y como regalo de despedida Jair Bolsonaro, decidió unilateralmente bajar el precio de la energía proveída por Itaipú en Brasil.

En el caso del peaje, la cancillería paraguaya elevó su protesta y está analizando con los empresarios navieros qué medidas se pueden adoptar frente a la disposición argentina. 

Lo que se percibe es que Paraguay es un mero furgón de cola de las decisiones que adoptan nuestros vecinos. El país necesita de una cancillería firme que aplique políticas diplomáticas que contribuyan al equilibrio, o que se tomen medidas de contrapeso, para defender los intereses paraguayos.

No se debe debilitar el Mercosur, pero necesitamos de autoridades patriotas y firmes, que hagan respetar la soberanía y defiendan los legítimos intereses de la nación.