¡Paraguay necesita trabajar!

Este país necesita trabajar. En cualquier democracia robusta y con sólida opinión pública, no se perdería mucho tiempo con la opinión publicada sobre la actual politiquería vacía que sigue alrededor de la Justicia Electoral. Al terminar las elecciones, la atención ya se debe centrar en la transición de poder entre el saliente y entrante gobierno.

Este país necesita trabajar. Una nación con objetivos a favor del trabajo, desarrollo y crecimiento no puede perder energía, en demasía, detrás de ruidos molestos, y con contenidos huecos. Hasta resulta peligrosa para toda la sociedad convivir en medio de una excesiva promoción a quienes dirigen la batahola, que son personas golpeadas por la vida, por la suma, tal vez, de sus fracasos políticos y personales.

Este país necesita trabajar. No puede estar en permanente e interminable barullo. Menos aún puede estar al ritmo de un ex candidato a presidente, que como mínimo ya pasó por tres carpas partidarias distintas, que de por sí ya revela su inestabilidad. Ni por el otro, cuyo rostro de ira es el resultado de su insatisfacción consigo mismo por el cúmulo de tres derrotas electorales, que lo define como un fracasado.

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Este país necesita trabajar. La ANR, de la mano de su presidente Cartes, y el presidente electo Peña, tiene que estar concentrada en planificar para ejecutar, como partido de Gobierno, lo mejor para la República. El Partido Colorado no debe seguir en esa burla de oficialismo y oposición. Ya hoy, Abdo debe ir compartiendo la política de Estado con Peña. Esa es una verdadera transición en el cambio de mando.

Este país necesita trabajar. La llamada oposición tiene que saber que su fiasco es de su absoluta y única responsabilidad. Debe empezar su reposición con algo nuevo y proactivo, que necesariamente tiene que iniciarse con la reflexión de sus propios errores. El verdadero juicio político partidario pasa por la renuncia de los responsables del chasco electoral.

Este país necesita trabajar. Hasta ya puede resultar dañino dar mucha tinta a una llamada oposición, que es simplemente de barricada. Hablamos de una denominada oposición que ni siquiera fue capaz, en plena campaña electoral, de presentar un borrador alternativo para empujar al Paraguay hacia mejores días. Es tiempo, como sociedad en su conjunto, de alentar la construcción de una entendida opinión pública, que sepa valorar lo conveniente o no dentro de la opinión publicada, y de diferenciar la verdadera política útil de la politiquería tóxica e inútil.

Señores, este país necesita trabajar!