Internas simultáneas: «Va a ganar el que tenga plata»

El domingo 18 de diciembre se realizan las internas simultáneas de los partidos políticos en el país, con vista a las elecciones generales del 2023. Según los datos del Tribunal Superior de Justicia Electoral están habilitadas para votar 4.873.706 personas. Serán instaladas 11.459 mesas en 1.140 locales de votación, en los 263 distritos a nivel país.

Estas elecciones tienen la particularidad de la apatía ciudadana hacia el acto eleccionario y la falta de propuestas de los candidatos, sobre temas preocupantes para la sociedad.

Según Susana Aldana, directora de la organización no gubernamental Decidamos , esta apatía es el resultado de la extrema «monetización del acto eleccionario». “Ahora todo se concentra en la capacidad económica y en el día D, que se traduce en cuánta plata se tiene para movilizar a la gente, cuántos operadores y cuántos móviles. Entonces, nadie plantea propuestas. La gente ya está convencida de que va a ganar el que tiene plata”, sostuvo. 

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Puso de ejemplo otras elecciones en la era democrática que justamente movilizaron a la ciudadanía y que esto se pudo notar hasta la elección de Fernando Lugo. “Ahora, hace unos días, vimos cierre de campaña con poca gente. Ya no vemos esos actos multitudinarios que llenaban cinco plazas. Juan Carlos Wasmosy movilizó gente, Nicanor Duarte Frutos movilizó gente. Todos movilizaron a la ciudadanía, porque entonces la política todavía era una cuestión competitiva, se planteaban proyectos, que podrían significar alternativas. Pero eso ya no hay más”, remarcó.

Dijo que el elector se encuentra ante una realidad de que no tiene oferta de que los políticos puedan resolver sus problemas cotidianos de desempleo, de no acceso a la salud, no acceso a vivienda, del servicio de transporte público espantoso, caminos en pésimas condiciones. “Nadie habla de eso. Esos son los problemas cotidianos, pero nadie los pone sobre la mesa”, señaló Aldana.

Puso de ejemplo las internas del Partido Colorado, donde los candidatos Arnoldo Wiens y Santiago Peña se disputan, “quién es más profamilia o quién es más de derecha”, porque no hay propuestas de cómo resolver los problemas de acceso a la salud, o de ampliar la cobertura escolar o el sistema de seguro social, jubilatorio o de la tercera edad.

«Nadie plantea por ejemplo transporte público gratuito para el día de las elecciones, porque se van a tocar intereses de gente, que lucran con eso en el día de las elecciones. Entonces se ha monetizado mucho la política y es muy fuerte para la existencia de nuestra República; la ausencia de competitividad, la ausencia de propuestas, la ausencia de proyectos y todo se ha reducido a los aparatos, a los operadores y cuánto dinero se tiene para el día de las elecciones», enfatizó.

Según la analista, esta monetización de la política se ha profundizado aún más con el desbloqueo de las listas, porque los candidatos tienen que invertir mucho más dinero en sus campañas para hacerse visible y eso hace que fluya más dinero sucio para movilizar a la gente. En ese sentido dijo que la Ley de Financiamiento político es muy buena, pero es impracticable por la incapacidad de la Justicia Electoral de controlar la legalidad de las rendiciones de los partidos.

Para Aldana, esta realidad es preocupante porque es un desafío para la democracia y la supervivencia de los partidos políticos. Sostuvo que después de las elecciones generales de abril del año próximo, la sociedad y los partidos políticos deben plantear soluciones que garanticen la supervivencia de los partidos como canalizadores de la voluntad popular, y que el Estado también funcione como garante de derecho. «En este momento, es la disputa por ocupar espacio para hacer negocios y dar empleo a mis correligionarios o a mis familiares. Es un desafío para nuestra democracia», dijo.

Advirtió que en otras sociedades se han destruido los grandes partidos, precisamente por el deterioro a que han llegado, por no ser voceros representantes de los legítimos intereses de la sociedad.

Según Aldana una realidad que se percibe también con perspectiva a las próximas elecciones es una enorme desigualdad en términos de unos pocos que deciden y otros muchos que no deciden nada. «Estamos ante una sociedad fragmentada, donde el fenómeno de la opinión pública se diluye en las redes sociales. Las inquietudes ciudadanas se trasladaron a las redes sociales y todavía no hemos encontrado mecanismos para canalizarlas. Dónde encontrás ahora a la opinión pública, que antes se reflejaba en los medios y que medía un poco la temperatura de lo que la gente está buscando o pidiendo en la sociedad. La sociedad está atomizada y desorganizada. Dos años de pandemia hizo que dejemos de socializar. Tenemos que volver a recuperar nuestra capacidad de reunirnos, de socializar y de movilizarnos”, sostuvo.