Una oportunidad para un cambio real

La designación del general retirado Juan Ramón Benegas como nuevo titular del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) por el presidente Santiago Peña generó un intenso debate sobre su idoneidad para estar al frente de la institución. La cuestión indígena en Paraguay es un tema especialmente sensible y doloroso, dado que nuestros compatriotas nativos continúan viviendo en condiciones deplorables, a pesar de las innumerables promesas y cambios administrativos.

El sufrimiento de las comunidades indígenas en Paraguay no es una novedad. Periódicamente, grupos de indígenas llegan a la capital, Asunción, en busca de ayuda y visibilidad. Sin embargo, en lugar de encontrar soluciones sostenibles, estos compatriotas son frecuentemente enviados de vuelta a sus comunidades hasta que la próxima crisis vuelva a estallar. Esta dinámica refleja un patrón de insensibilidad y falta de voluntad política para abordar los problemas de fondo.

La población indígena en Paraguay es relativamente reducida. Según el último censo, se estima que hay aproximadamente 140.000 personas pertenecientes a estas comunidades. Esta cifra debería facilitar la elaboración e implementación de programas de desarrollo integral que respeten su cultura y, al mismo tiempo, ofrezcan mejores condiciones de vida. Existen ejemplos exitosos que pueden servir de modelo. En zonas de influencia de las colonias menonitas, algunas comunidades indígenas han desarrollado actividades productivas, como la producción agrícola, que incluso les ha permitido exportar sus productos. Otro caso destacado es el de Puerto Barra, en Alto Paraná, donde los indígenas han logrado resultados positivos en la producción de soja.

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A pesar de estas experiencias positivas, el nombramiento del general Benegas ha sido recibido con escepticismo y críticas. Se ha cuestionado su supuesto desconocimiento de la problemática indígena, un punto que, aunque válido, puede ser mitigado si el nuevo administrador se rodea de un equipo competente y con propuestas viables. La clave aquí radica en la verdadera voluntad política para encontrar soluciones duraderas.

El desafío para Benegas es inmenso, pero también lo es la oportunidad. Su administración tiene la responsabilidad de romper con el ciclo de desatención y paliativos temporales, y en su lugar, implementar políticas integrales que permitan a las comunidades indígenas vivir con dignidad. Esto no solo mejoraría sus condiciones de vida, sino que también sentaría las bases para un legado positivo que beneficiará a las generaciones futuras.

Para apuntar a soluciones duraderas será necesario que se escuche y se valore a las comunidades indígenas, integrándolas en el desarrollo del país sin imponerles soluciones externas que no respeten su cultura y modo de vida. El éxito de esta misión dependerá de la capacidad de Benegas para formar un equipo con conocimiento y empatía, y de la determinación del gobierno de Peña para respaldar iniciativas que promuevan el bienestar y la autonomía de los pueblos indígenas.

El nombramiento del general Benegas como nuevo titular del INDI debe ser visto no solo como un cambio administrativo, sino como una oportunidad para redimir la deuda histórica que Paraguay tiene con sus pueblos indígenas. La comunidad nacional e internacional observa con expectativa, esperando que esta vez se adopten medidas que realmente transformen la realidad de nuestros compatriotas nativos.