El PLRA ante la disyuntiva de acumular derrotas o ser la opción de cambio

Si apuntamos que la ciudadanía no pasa bien como merece en la democracia iniciada en 1989, entonces la crítica debe darse sobre los gobiernos colorados, que monopolizaron el poder desde ese tiempo. Sin embargo, la mirada equilibrada hará ver la responsabilidad también de la oposición, que fue incapaz de articular un plan creíble de alternancia. La vez que llegó al Palacio de Gobierno fue gracias a la figura de Fernando Lugo, a quien la misma oposición le truncó luego la posibilidad de concluir su mandato de cinco años.


Una nueva oportunidad tiene la oposición en las generales del 2023. La única ocasión que ganó al Partido Colorado, reiteramos, fue gracias a ese liderazgo que llegó del obispado católico y que aglutinó sobre sí, incluso, a simpatizantes colorados. En esa oportunidad, hasta la primera fuerza de la oposición, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) decidió acompañarlo institucionalmente.


Hoy no existe esa figura emblemática como Lugo. Para más, ni el PLRA logró unirse sobre un solo proyecto presidencial. La falta de acuerdo entre los liberales no fue por diferencias programáticas, sino por discrepancias con quien se asumía era seguro postulante de nuevo, tras dos derrotas ante los mismos colorados. Nos referimos a Efraín Alegre. Hacemos la carga de presión sobre los liberales porque tienen una deuda con la sociedad. De hecho, es el segundo partido de importancia del país y al igual que el Partido Colorado tiene la estructura para influir en las elecciones.

Unite al canal de La Tribuna en Whatsapp


Si los gobiernos colorados fueron insuficientes en satisfacer las necesidades del pueblo, qué tiene de oferta la oposición. Sí ya dentro de la misma Concertación atacan al presidente del PLRA, quién queda como opción a los liberales: ¿Martín Burt, Fleitas?. También está como precandidato Villarejo y otros que juegan afuera, pero según algunos analistas las internas dentro de la Concertación, más bien serán unas primarias entre los liberales.


En éstos treinta y tantos días que faltan para las elecciones, los que tomarán una definición serán los votantes. Eso será así porque la dirigencia opositora no fue capaz de ofertar algo consensuado sobre un proyecto ganador y que brinde garantías de gobernabilidad. Ponemos la firma que los electores saltarán sobre los jefes partidarios y operadores para definir la figura que tenga chance de asegurar la alternancia y brindar un gobierno por igual tanto para liberales, colorados, patriaqueridistas e independientes.

Más que Concertación Nacional, pues es una denominación momentánea, los liberales tienen una deuda entre ellos mismos, primero, y como partido de la oposición con el pueblo paraguayo, en segundo lugar. Tienen una nueva oportunidad en las elecciones generales del 2023. De nuevo están ante dos caminos: Seguir en el mismo tranco de perdedor y quedar como eternos segundones o ubicar el líder que haga el cambio sobre la base de la unidad y seguridad para toda la ciudadanía.