Paraguay, corazón del narcotráfico

Este martes, volvió a ser noticia la incautación de una megacarga de 3.300 kilos de cocaína, valuada en USD 140 millones, en el puerto privado de Villeta. La droga tenía a Bélgica como destino. Según consigna la Policía, se trataría del segundo mayor decomiso en la historia de nuestro país.

Por su ubicación geográfica en el punto central del subcontinente, la República del Paraguay históricamente recibe el sobrenombre de «Corazón de América del Sur». Es, justamente su localización y su corrupción institucionalizada lo que convirtió de un tiempo a esta parte a Paraguay en la «niña bonita» de los grandes cárteles del narcotráfico que pululan en la región.

El tráfico de drogas no es fenómeno nuevo en nuestra historia reciente y tampoco es un mal que se puede endilgar exclusivamente al advenimiento de nuestra endeble democracia.

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El narcotráfico es un cáncer que no solo permea las fronteras: Tiene tomadas las principales cárceles, coopta partidos políticos y hasta se sienta en el Congreso con total impunidad.

Es urgente tomar las medidas que corresponden, antes de que sea demasiado tarde y concretar un gran pacto social para evitar el avance de este flagelo que pone en jaque la propia institucionalidad de la República. Si no reaccionamos, estamos a puertas de ser un Estado fallido como la Colombia de fines de los años 80 y principios de los 90.

Mientras sigamos en esta senda, lastimosamente Paraguay seguirá siendo el «corazón» del narcotráfico.

Este martes, volvió a ser noticia la incautación de una megacarga de 3.300 kilos de cocaina, valuada en USD 140 millones en el puerto privado de Villeta. La droga tenía a Bélgica como destino. Según consigna la Senad, se trataría del segundo mayor decomiso en la historia de nuestro país.

Por su ubicación geográfica en el punto central del subcontinente, la República del Paraguay históricamente recibe el sobrenombre de «Corazón de América del Sur». Es, justamente su localización y su corrupción institucionalizada lo que convirtió de un tiempo a esta parte a Paraguay en la «niña bonita» de los grandes cárteles del narcotráfico que pululan en la región.

El tráfico de drogas no es fenómeno nuevo en nuestra historia reciente y tampoco es un mal que se puede endilgar exclusivamente al advenimiento de nuestra endeble democracia. Basta tomarse un tiempo y ver el documental «Paraguay, droga y banana» del periodista y realizador Juan Manuel Salinas para saber que esto se ingresó y se consolidó ya en tiempos de la dictadura. Muchos todavía guardarán como un tesoro aquella famosa «edición prohibida» de la Revista Selecciones que contenía un reportaje sobre la relación estrecha y la protección del gobierno al poderoso narcotraficante Joseph Ricord.

El narcotráfico es un cáncer que no solo permea las fronteras: Tiene tomadas las principales cárceles, coopta partidos políticos y hasta se sienta en el Congreso con total impunidad.

Es urgente tomar las medidas que corresponden, antes de que sea demasiado tarde y concretar un gran pacto social para evitar el avance de este flagelo que pone en jaque la propia institucionalidad de la República. Si no reaccionamos, estamos a puertas de ser un Estado fallido como la Colombia de fines de los años 80 y principios de los 90.

Mientras sigamos en esta senda, lastimosamente Paraguay seguirá siendo el «corazón» del narcotráfico.