Brújula deportiva: Del primer titulo internacional de 1945 a la hazaña del voley playa de Paris 2024

El voley playa alcanzó una conquista extraordinaria, fruto de un proceso de años, que apostó a un grupo de excelentes deportistas, que encabezaron una verdadera revolución innovadora que puso de nuevo en el mapa internacional al deporte de la red del Paraguay, después de una marcada declinación e incluso borre de los torneos de la modalidad original de sala.

Fue justamente en la época en que junto al futbol y el básquetbol era la disciplina más representativa del Paraguay en el rubro de los deportes colectivos, el que brindó el primer cetro internacional al país, cuando en 1945, en el campeonato sudamericano de clubes campeones realizado en Buenos Aires, el club Deportivo Humaitá consiguió el cetro continental.

Dos estandartes de esta nueva savia son Erika Mongelos y Michelle Valiente, que empezaron a incursionar en los circuitos internacionales y a ganar solvencia y experiencia desde hace más de una decada.

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En todos los ciclos cuatrienales olimpicos (Bolivarianos, Odesur y Panamericanos) fueron eslabonado con esfuerzo y resiliencia la robusta personalidad deportiva que les proyectó a la hazaña que alcanzaron en este histórico domingo 16 de junio de 2024 en el Complejo de los Pynandi, en el Parque Olimpico de Luque.

Con el tiempo fueron sumándose otras figuras más novenes hasta armar el formidable team que hoy ganó la Continental Cup y se unió al seleccionado de futbol, campeón sudamericano sub 23 y a los remeros Alejandra Alonso y Javier Insfran, como integrantes de la representación guaraní en Paris 2024.

Cada una de estas pioneras experimentadas en el voley de arena, formó equipo con las más jovenes: Michelle con Giuliana Poletti y Erika con Fiorella Nuñez.

El mismo estratega en todo el proceso, el brasileño Francismar Garrido, que con solvencia las dirigió en tantos circuitos sucesivos, sintió que estaba madurando el momento de agregar a los juegos olimpicos en la trayectoria de estas brillantes deportistas, a las que solo les faltaba esa proeza de convertirse en las primeras paraguayas en la máxima cita polideportiva mundial. Y urdió la estrategia para alcanzar finalmente el resultado que está a la vista.

Costó mucha dedicación, sacrificios, alegrías y sinsabores y siempre con una resiliencia indispensable para alcanzar el objetivo al que finalmente llegaron. Plausible desde todo punto de vista y todo un ejemplo de perseverancia, a partir de la dirigencia que acompañó y respaldó sus participaciones en los circuitos internacionales todos estos años, una apuesta brillante, complicada y costosa, que encaró con idoneidad el Comité Olímpico Paraguayo y apoyó logísticamente la Secretaria Nacional de Deportes, respaldando la iniciativa de los dirigentes naturales de la federación de esta antigua disciplina, que hoy vuelve a disfrutar de un resonante logro internacional como aquel pionero de hace setenta y nueve años.