El cantautor Hugo Ferreira es el ganador del concurso de composición organizado en conmemoración del centenario de la guarania. En esta entrevista habla de como ve al género creado por José Asunción Flores en la actualidad y su proyección a futuro.

Ferreira reside en Montevideo, Uruguay, donde desempeña funciones en la Embajada de Paraguay. A través de la mensajería de WhatsApp establecimos esta comunicación, en la que se explayó acerca de las posibilidades expresivas de la guarania.
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La guarania, posicionada con esfuerzo colectivo
Como cantautor, asegura que lleva tiempo escribiendo guaranias y que su primera aproximación al folklore fue con “Mi país”, una polca canción más que una guarania en sentido técnico. Hoy, explica, busca en el compás de 6/8 la esencia del género, esa combinación de emotividad, ritmo y mensaje que lo vuelve único.
Sobre la guarania contemporánea, sostiene que atraviesa un momento de auge gracias al esfuerzo colectivo que la posicionó en la escena nacional e internacional. A diferencia de la visión histórica ligada a la guerra y al sacrificio, describe a la nueva guarania como un lenguaje que conecta con la vida cotidiana del paraguayo y sus sentimientos.
En esa línea, valora el aporte de las nuevas generaciones de compositores, que, según dice, están construyendo un repertorio capaz de conjugar emoción, temática y modernidad. “Más que una discusión técnica sobre cadencias o métricas, la guarania es una forma de escribir desde la emocionalidad”, resume.
La guarania, ritmo urbano nacido en Asunción, atraviesa un momento de proyección internacional que recuerda los tiempos de Luis Alberto del Paraná. Así lo explica el cantautor, quien observa en el extranjero un impulso renovado por posicionar este género como la “banda sonora del Paraguay” y, en particular, de la capital.
Ese interés, según señala, se alimenta del trabajo de artistas como Ricardo Flecha y de propuestas contemporáneas de grupos como Tierra Adentro, Néstor Ló y Purahei Soul. “Hay un jalón importantísimo hacia adentro cuando afuera se valora la guarania. Eso también ayuda a que la miremos con otros ojos en el país”, sostiene.
Un género urbano con huellas rurales
Aunque nació en la ciudad, la guarania conserva en sus primeras versiones un aire campesino, propio de un Paraguay con fuerte vida rural. Con el tiempo, sin embargo, se consolidó como un género más ligado a historias urbanas y a emociones profundas, distintas de la polca y de ritmos más festivos.
Su llegada al Brasil se dio a través de músicos paraguayos que emigraron hacia regiones como Campo Grande y Mato Grosso do Sul, llevando consigo composiciones como Mis noches sin ti y Recuerdos de Ypacaraí. “En esas zonas, vinculadas al río Paraguay, la métrica del 6/8 genera una identificación natural con la nostalgia de la guarania. Por eso, aunque el sertanejo sea un género del campo, encuentra afinidad con lo que transmite la guarania: la melancolía hecha canción”, explica.
El compositor recuerda que antes de su obra Mi lugar en el mundo, premiada recientemente, había presentado Verde guarania, pieza que terminó grabada en su disco Claro y fuerte. Ambas composiciones tienen como inspiración a Asunción, ciudad que considera inseparable de la guarania.
“Asunción siempre evoca a la composición. En esta nueva canción quise ir más allá de lo pictórico de las obras antiguas y hablar de elementos actuales, como la costanera, que transformó la relación de la ciudad con su bahía. También de la Asunción de altura, con sus edificios. Trato de significar esa nueva Asunción sin perder la intimidad de la ciudad pequeña que siempre fue”, describe.
Un festival propio y políticas culturales
De cara al centenario, el cantautor reconoce los avances en la difusión del género, en parte gracias a las redes sociales y a investigaciones sobre su creador, José Asunción Flores. Sin embargo, considera que persisten deudas importantes.
Propone la creación de un festival anual de la guarania en Asunción, a imagen del chamamé en Corrientes, como motor cultural y turístico. También sugiere un premio nacional permanente que estimule la creación y consolide políticas públicas de apoyo.
“Hay talento y ganas a patadas. Lo que falta es consolidar una política cultural que promueva tanto lo clásico como lo nuevo. Este centenario no debería ser un cierre, sino el punto de partida para potenciar cada vez más a la guarania como elemento fundamental de la identidad nacional”, concluye.
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