Brújula deportiva: El interminable aporte del gran Victor Pecci

Por PEDRO GARCIA GAROZZO

Si hay un deporte en el Paraguay que lo debe casi todo lo que es a un solo hombre, ese el tenis.

Se puede decir que la disciplina prácticamente era de entrecasa, hasta el advenimiento sorprendente de quien se convirtió en el símbolo de esta modalidad: Victor Manuel Pecci.

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En los albores de la década de los setenta, cuando aparece como todo un raro fenómeno, había actividad apenas en cuatro clubes en nuestro pais: Asunción, Paraguay LTC, Deportivo Sajonia y Centenario (en estos dos últimos mezclada con una gran variedad de disciplinas conforme al carácter polideportivo de estas instituciones).

En el interior era prácticamente nula la actividad, con lunares aislados e inconstantes en Yegros o Villarrica.

En la gran competencia internacional, apenas se había registrado una participación aislada en copa Davis en 1931 (match Paraguay 0 Argentina 5 en la pista del Asunción Tenis Club, el decano que orgulloso exhibe hoy en una suerte de museo al aire libre, las baldosas sobre las que se desarrolló aquel match pionero.

El circulo de desarrollo de la disciplina era pequeño, cerrado y elitistico, netamente social.

Cómo podía en esas condiciones dar un salto de progreso y expansión? La única vía era el advenimiento de un fenómeno, que pudiera producir tal impacto como lo hizo, que transforme un deporte netamente aristocrático en una manifestación explosiva de popularidad. Ese “revolucionario” cambio fue el que produjo Victor Manuel Pecci.

Cuando empezaron sus triunfos inverosímiles y para muchos inexplicables, sustentados en un talento sin par, toda la población comenzó a interesarse en la disciplina y a aprender y a practicarla.

Se batieron todos los records en venta de raquetas y pelotas. Y no solo eso, empezaron a construirse canchas en los clubes sociales (incluso de futbol) y surgieron nuevas instituciones y academias en el área metropolitana y en el interior.

Paraguay volvió a la copa Davis después de medio siglo. Pecci no solo se puso el equipo al hombro y hasta convenció a Francis González para constuir un equipo y militar nada menos que siete años en el grupo mundial.

Llegada la hora del retiro, ahí no mas armó el primer fuerte team femenino que introdujo a nuestro país en la máxima competencia internacional femenina (la Fed  Cup) a partir de 1991. Y a una de aquellas pupilas, Rossana de los Rios, la condujo al inédito sitial de numero uno mundial junior y al titulo de Roland Garros juvenil.

En la esfera directriz, después de ser nombrado con toda justicia, el Deportista paraguayo del Bicentenario, demostró su habilidad y conocimiento incluso en el difícil y complejo ámbito de la dirigencia polideportiva, cumpliendo una destacada gestión como ministro de deportes.

Hoy sigue la influyente labor, del acertadamente tambien apodado como el “campeonísimo”, aunque encerrada en una casi anónima preparación y orientación de las mayores promesas infanto-juveniles a cuyo frente trabaja en el Comité Olímpico Paraguayo. Hay que aplaudir aquí igualmente otra gran acertada de ka Asociación Paraguaya de Tenis que ha confiado esta tarea de proyección al mejor de los maestros.

Estos frutos renovados entre tantos  ya acumulados precedentemente, se comenzaron a apreciar en los dos primeros torneos del tour COSAT en los que nuestro tenis ha incursionado en este arranque de temporada 2023.

Alex Santino Núñez ganó el título U16 del Guayaquil Bowl hace un par de semanas y en la última hizo lo propio en U14 de la copa Indervalle de Cali, Catalina Delmas Schaerer, hija de la histórica Larissa Schaerer, una de las integrantes del «cuarteto de oro» del tenis femenino paraguayo que forjó el gran ídolo del tenis guaraní.  

Quizá nadie como el ya desaparecido amigo Daniel Lugo Llamosas, lo supo definir con tan lacónica pero contundente aseveración: “Victor Pecci es el tenis en el Paraguay”. Y punto. Paíma hei.