Clorinda: ¿La meca de las compras?

Muchas familias que viven en las áreas de frontera con la República Argentina ya han tomado por costumbre cruzar los límites, esperar para hacer los trámites y volver con la preocupación de dónde meter todo lo adquirido en la heladera. Las ventajas que se encuentran en el vecino país invitan a analizar la situación diferente que se vive en Paraguay en cuanto a los precios, porque en definitiva, nuestra ligera inflación que no llega al 1% en abril tiene una variable errada localmente.

Todos los meses, el Banco Central del Paraguay (BCP) emite en la primera semana del mes su informe de inflación del mes anterior. En él se pinta un país que tiene menos del 1% de inflación mensual y, por el mismo número, ronda la comparativa interanual tomando en cuenta el mismo periodo de hace un año atrás. No obstante, en la calle se siente de manera diferente, con los precios reajustados al alza todos los meses en los principales supermercados paraguayos.

Quien vive en una ciudad fronteriza sabe que existen épocas en las que conviene visitar precios en el país vecino para encontrar ventajas, y hay otras en las que se notan las respectivas diferencias en el propio. Existe en todas las fronteras sin distinción, y esto se deduce del tipo de manejo de la economía de cada país. Por ejemplo, en Pedro Juan Caballero, hay épocas en las que iban más paraguayos a comprar en Brasil y, según comentan, ahora son los brasileños quienes cruzan más a hacer rendir su dinero en comercios del Paraguay por el cambio del Real.

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La búsqueda de los precios perdidos

Muchos asuncenos han tomado la costumbre de dejar ahorrado al menos medio millón de guaraníes todos los meses para recorrer 40 kilómetros y llegar a Clorinda, localidad ubicada en el canto superior derecho de la provincia de Formosa, a aproximadamente 1.200 kilómetros de Buenos Aires, capital de Argentina. Esta ciudad eminentemente comercial fue formada por personas que llegaron de lejos encontrando una vía de comercio, en algunos casos informal, con clientes que son en su mayoría de la propia capital del Paraguay.

Aprovechando el desfase de inflación que viven ambos países, hoy hacer un viaje más corto que uno a Caacupé desde la “madre de ciudades”, es sinónimo de un ahorro nunca antes visto si se toma en cuenta los precios exhibidos en los supermercados de Asunción. Ni siquiera en los puestos de venta informales que revenden productos traídos de forma clandestina de la propia Clorinda en Asunción se nota la diferencia de comprar directamente desde allí para muchas familias

La ventaja es tanta, que según los turistas de compras que vienen de Paraguay, ni teniendo el precio más alto de toda la República Argentina, Clorinda deja de ser un destino a tener en cuenta por la amplia ventaja que se tiene al comparar las góndolas. La diferencia hace que en el puente San Ignacio de Loyola se formen filas de hasta hora y media para pasar, 15 minutos de trámites migratorios y otros 10 para la inspección visual de los funcionarios aduaneros por la cantidad de personas que viajan.

Lo bueno, lo malo y lo feo de la historia

Depende del cristal con que se lo mire porque es notable la diferencia económica si se toma en cuenta la realidad de ambos lados de los límites territoriales. Para el paraguayo, esto es bueno ya que vive en una estabilidad económica, el dinero que uno tiene como sueldo es estable y con una variante de menos del 1% de inflación al mes, lo que da la seguridad de que el próximo mes valdrá lo mismo casi que el mes pasado.

Esto hace que veamos el lado malo y en este caso para los vecinos, puesto que todo aquello que cobraron este mes se encarece en productos. Para un argentino, comprar un café de 1.000 pesos argentinos (19.000 guaraníes al cambio de hoy) ya no tendrá el mismo valor el mes siguiente cuando el mismo café salga a 1.100 pesos, teniendo en cuenta que hasta el mes anterior valía 900 pesos. Este errante cambio hace que sea menos asequible todo para los locales que siguen cobrando lo mismo en su propia moneda.

Y esto nos lleva a lo feo, en este caso para los paraguayos, quienes, tentados por los bajos precios, aprovechan para traer al país, poco a poco, los productos que son casi como regalados y que ningún supermercado nacional se animaría a dar como precios de productos en promoción. Allí da pie al contrabando hormiga, que a la larga hace mal a la economía del país por inundar de productos informales en puestos que no están preparados para vender en las mínimas condiciones.

Por esta razón, se ven tantos lugares que venden combustible argentino en bidones que se exhiben al sol, perdiendo en esos casos su calidad al estar expuestos a la intemperie, a los cambios de temperaturas, al sol y a la propia humedad condensada en estos recipientes, degradando las ventajas que se tienen cuando son comprados de un surtidor que maneja los estándares mínimos de expendio

Comparativa de precios

En la primera semana de mayo, el peso argentino estuvo cotizado en un promedio de 19 pesos por guaraní, tomando la información de prestigiosas casas de cambio de Asunción que tienen sitios web que informan diariamente de su evolución. Si bien en Argentina no existe el cambio del tipo «guaraní blue» como sucede con el dólar, localmente los cambistas también manejan esto a la perfección e incluso pueden dar ciertas ventajas si se adquieren los pesos con nuestra moneda nacional si se compran de ellos y el precio puede llegar hasta los 17 o 16 pesos por guaraní.

ProductoPrecio en Clorinda (AR$)Precio en Paraguay (PY₲)
Aceite (1.5L)1,30038,350
Nafta (1L, 98 octanos)3508,990
Café soluble (125g)1,00033,150
Yerba mate (500g)50011,500
Jugo base de soja (1L)3469,900
Leche entera (1L)2326,750
Arvejas (200g)1484,180
Tallarines (500g)1594,250
Gaseosa de cola (500cc)1595,195

Los precios en pesos no incluyen los respectivos impuestos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y los precios que figuran en guaraníes tampoco incluyen el IVA de la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET).

Realidades diferentes

No es justo comparar realidades distintas. Paraguay cuenta con un buen suelo desde hace tiempo, la estabilidad económica hace incluso que vengan inversionistas a dejar su dinero en territorio paraguayo y así impulsar la economía nacional. Pero la fuga de capitales al lado argentino, en algunos casos sueldos enteros de los trabajadores que intentan llevar mayor cantidad a sus mesas con calidad, nos deja en duda que estamos viviendo algo diferente a lo que nos presentan desde la banca matriz.

Con productos que se disparan de un día para otro, simplemente porque se acerca una fecha especial como Semana Santa, el Día de la Madre o del Padre, o cualquier festividad, hace que los precios salten y convierte un viaje al supermercado local en un momento de tristeza para muchos paraguayos.

Algo en esta ecuación no funciona, sin embargo, nos damos cuenta de esto cuando la economía de un vecino es distinta a aquella que nos presentan. Allí comienzan las dudas y los cálculos mentales para tratar de entender lo que nos pasa, o nos hace preguntar, ¿estamos ante una inflación maquillada de la que nos informan cada mes?

Como sea, mientras sigan las subidas no informadas en las góndolas de los negocios paraguayos, seguirá habiendo personas que aprovechen un fin de semana para ir a Clorinda o a otros puntos de la frontera entre Paraguay y Argentina para encontrar mejores precios. Esto, por supuesto, va a preocupar a los comerciantes nacionales que están permitiendo que una ciudad fuera del país se convierta cada vez más en nuestra despensa de barrio.