El contrabando se fortalece ante la complicidad de los funcionarios

Las cifras son alarmantes. Los avicultores tuvieron una caída del 60 por ciento en sus ventas como consecuencia del ingreso de productos de contrabando.

Lo mismo acontece entre los industriales del sector de domisanitarios, golpeados por el ingreso masivo de productos ilegales que se comercializan en el mercado a casi la mitad de precio de los importados y la producción nacional.

La diferencia cambiaria con la Argentina contribuyó en gran medida al aumento del contrabando, pero también obedece al nulo control de las fronteras, totalmente permeada por las actividades ilegales. 

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Según Edgar Cuevas, gerente anticontrabando de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), se tiene que involucrar a la Policía Nacional y sobre todo a las comisarías en el combate al contrabando. 

Puso de ejemplo que la policía tiene la función de prevención de actividades ilícitas, pero no procede de la misma manera con el contrabando. “Si los policías encuentran a un adicto en posesión de alguna sustancia, lo detienen y luego lo derivan a narcóticos. Sin embargo, no actúan de la misma manera con el contrabando”, dijo.

Explicó que las comisarías no tienen en su orden de trabajo la persecución del delito de contrabando. “La responsabilidad es de la Comandancia de la Policía al no dar como orden el combate al delito o al crimen del contrabando a las comisarías que son del área de prevención”, remarcó.

Reconoció que la Unidad de Delito Económico realiza labores de combate al contrabando, pero que está sobrepasada. No obstante, dicha dependencia de la policía tiene mayor efectividad en sus acciones solamente en la zona de Asunción y Central, porque existe una presión social. 

“El mayor índice de resultado se da en Asunción, porque hay mayor control social. En las ciudades fronterizas, no hay resultados porque el control social es nulo”, remarcó.

Insistió en que se puede obtener mejores resultados si se logra que la policía incorpore el contrabando en su tarea de prevención. “Ellos tienen que actuar y en todo caso deriven posteriormente a los organismos especializados, como lo hacen con otros delitos”, dijo.

El ingreso de productos de contrabando hacia Paraguay se disparó tras la pandemia del Covid.

Una publicación del portal Insightcrime.org explica el porqué de este crecimiento al señalar que “a lo largo de la pandemia de COVID-19, los mercados negros asociados al contrabando se convirtieron en un medio de subsistencia para millones de personas. Cuando las industrias legales cerraron por las restricciones de movilidad o por la incapacidad de garantizar los suministros, los contrabandistas llenaron el vacío dejado por las primeras. En Paraguay, productos básicos como carne, azúcar, frutas y vegetales se convirtieron en mercancías codiciadas”.

Agrega igualmente que “aunque la economía reabrió después de la pandemia, la incertidumbre persistió. Muchos paraguayos siguen dependiendo de los víveres que adquieren en el mercado negro. Los productores de carne aviar y vacuna en el país han denunciado que los han dejado en el olvido, pues sus clientes prefieren productos más económicos, importados ilegalmente desde Argentina”.

La diferencia de precios de varios productos principalmente del Brasil y de la Argentina sigue siendo interesante tanto para comerciantes como consumidores.

En Paraguay existen diferentes organismos especializados para el combate al contrabando. Sin embargo, no existe una acción coordinada ni una política gubernamental de combate que involucre a todas las instituciones, como habitualmente realiza Brasil en la frontera, cuando despliega operativos de gran envergadura para desarticular organizaciones delictivas.

La negligencia o complicidad de las autoridades con el contrabando a la larga representa un peligro para todas la sociedad, porque la misma ruta que utiliza el aceite, el jabón en polvo o el combustible, es la que utiliza el crimen organizado para el traslado de mercancías más peligrosas.