Brújula deportiva: Mientras los astros se estrellan, los amigos se consagran

El 28 de enero pasado, en esta misma columna de opinión de LA TRIBUNA, titulábamos: “La sub 23 nos provee un reconfortante aire de optimismo”.

Hoy, dos semanas después, las sensaciones buenas que dejó este equipo en sus primeras participaciones en Venezuela, terminaron por concretarse en gratísima realidad, demostrando que para llegar al éxito, no bastan las figuras y en cambio sobran como ahora los amigos, que conjugan el mismo verbo futbolistico de triunfar.

En el encabezamiento de aquel articulo hacíamos primero un repaso histórico:

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“La enrarecida atmófera que en su relacionamiento internacional proyectó utimamente el futbol paraguayo, con sucesivas eliminaciones y mal posicionamiento de nuestros seleccionados tanto absoluto como de categorías formativas, así como de nuestros clubes en las copas de CONMEBOL, nos ha sumergido en el descreimiento anticipado y pesimismo perniciosos, cada vez que toca emprender un nuevo compromiso.

“Este clima rodeó la previa de la participación de la selección sub 23 en el preolimpico de Venezuela. Pero sin el ruido y la parafernalia que envuelven los operativos de la selección mayor, el equipo olimpico, bajo la batuta del gran conductor de Atenas 2004 cuando se logró la unica medalla (plata) de toda la historia, a falta de un solo partido y hasta inclusive sin jugar en la penultima fecha de fase de grupos en la que queda libre, la albirroja está con un pie en el cuadrangular final”.

Al completar ayer los siete partidos del torneo, con la merecida clasificación y con el título, la misión está más que cumplida por esta edificante generación que demostró el valor de lo que su estratega enfatiza: «ser más que once estrellas, once amigos», rescatando la identidad genuina del jugador paraguayo, pleno de garra y mistica.

Y lo que vislumbramos en su momento por lo que el equipo comenzó a mostrar ya en Valencia, quedó corroborado definitivamente en Caracas y con una deslumbrante coronación. Una consagración repetida en el caso de varios de sus integrantes, pues como muy bien lo consignó nuestro gran estadígrafo Andres Riquelme, nunca antes un grupo de jugadores albirrojos levantó dos copas de campeón en el corto lapso de un año y cuatro meses (los dos Gomez, Cantero, Cardozo, Flores, Frutos, Nuñez y el golero Gonzalez, medallistas de oro en Odesur 2022) dando actualidad a una riquisima tradición. Históricamente el futbol fue el primer aportante de una medalla de oro de rango olimpico para el pais, cuando en 1978 obtuvo el campeonato de los Primeros Juegos Cruz del Sur en La Paz, Bolivia.

Una reflexión dirigida a la dirigencia, que finalmente después de tantos intentos que no se pudieron concretar, encontró el correcto camino y supo armar un gran grupo con las piezas exactas, cada cual en su sitio apropiado y con un gran coordinador como el profesor Elvio Paolorosso. Hoy merecen nuestras felicitaciones Robert Harrison y directiva, alentando la esperanza que seguirán en esa via y no en la que no nos condujo en los últimos catorce años con la selección mayor, a sucesivas frustraciones del 2010 hasta el presente.

Esta realidad que desnuda la selección olimpica, es la cabal muestra que cuando pretendimos agregar la tecnica que nos faltaba y los recursos fisicos que cada dia son más necesarios en el futbol moderno, el precio que se debió pagar por hacer a un lado nuestro ADN futbolistico que volvió a sacar a luz este seleccionado, fue un error grave que costó muy caro.

La APF logró armar un hermoso cajón de frutas sanas, delicosas, frescas, con la rozagante fuerza de la juventud y la pureza de un espíritu olímpico que le supo transmitir su maestro, Carlos Jara Saguier, como hace veinte años lo hizo con otro grupo que llegó al gran obejtivo de una medalla de plata. Y alcanzó la meta trazada con la plusvalía de un cetro.

Si hay un deporte colectivo que se pueda preciar de haber logrado la única medalla que hasta ahora hemos alcanzado en la historia de nuestras participaciones olímpicas, ese es el futbol..Y si hay un varón que merezca portar la bandera nacional en la ceremonia de apertura de Paris 2024, ese es el capitán de este equipo campeón preolimpico, Diego Gomez, el gran cacique y co-goleador del Preolimpico, que le faltó en estos ultiomos años a nuestro combinado mayor.