El campo paraguayo sigue demostrando ser el pilar fundamental para lograr sostener la ansiada estabilidad macroeconómica de nuestro país, y los números oficiales del Estado lo confirman con una absoluta contundencia periodística. Al observar detenidamente las más recientes estadísticas publicadas por el Banco Central del Paraguay (BCP), resulta muy evidente que el complejo sojero mantiene una fuerte tendencia creciente en materia de exportaciones nacionales. Este panorama, que es impulsado sobre todo por la comercialización masiva de soja en granos, nos demuestra que entre los meses de enero y mayo del 2026 se registró un salto verdaderamente significativo para todas nuestras arcas financieras.
Tanto el valor monetario como el volumen físico de los envíos internacionales anotaron grandes subas, asegurando un aporte clave de este vital sector para la indispensable generación de divisas del país. Al mirar las cifras se nota que todo el complejo de la oleaginosa mostró un accionar sumamente positivo en este arranque, pero el gran motor fue la exportación de soja en granos. Estas operaciones alcanzaron USD 1.941 millones, frente a los USD 1.308 millones obtenidos en idéntico período del ejercicio pasado. El crecimiento interanual se coloca entonces en el orden del 48%, y esto introduce un capital vital para oxigenar el mercado local en un momento oportuno. En términos de volumen comercial, los embarques lograron cruzar la barrera de 5 millones de toneladas, un 42% más frente al 2025. Dicha subida indica una sólida oferta exportable en los campos nacionales y una demanda internacional que absorbe lo nuestro.
El área manufacturera, en donde se ven los derivados industrializados de este complejo, también muestra una evolución favorable digna de mencionar. Por un lado, las colocaciones externas del aceite de soja acumularon ganancias por un valor de USD 279,9 millones. Este dinero contante y sonante representa un alza interanual del orden del 25%, mientras que su volumen embarcado fue de 253.000 toneladas, un 7% extra de producto. Por otro lado, la harina de soja se vendió por unos USD 271 millones, cantidad que equivale a un 17% por encima de lo logrado en el año anterior. Esto vino apalancado en la constante salida de 898.000 toneladas, un 16% más de volúmenes de envíos.
En la evaluación conjunta realizada hasta fines de mayo, los bienes primarios redituaron USD 2.268 millones. Esto fue un avance del 40% frente al ciclo pasado y una incidencia del 14,4% positivo en el global país. El grano guió la bonanza, secundado por oleaginosas extra, aunque la caída en el negocio triguero atenuó levemente el ambiente. Las manufacturas de origen agropecuario (MOA) juntaron USD 1.795 millones, creciendo un 2% gracias al aceite y la harina. Se sintió el golpe bajista de la carne, menudencia bovina y arroz parbolizado. De cualquier manera, la fuerte variación de un +40% de ingresos certifica el poder del agro en Paraguay.


