Duelo emocional detrás del final de una relación de muchos años

El final de una relación de muchos años no solo implica perder una pareja, sino también rutinas, proyectos y una identidad construida en común. La psicóloga clínica María del Carmen Armoa explicó por qué muchas rupturas se viven como un duelo y cómo impactan emocionalmente en la vida cotidiana.

| Por La Tribuna
En ocasiones, lo que se extraña no es a la persona en sí, sino el hábito de compartir la vida con alguien.

Una ruptura amorosa de muchos años puede sentirse como si todo cambiara de un momento a otro. El silencio de la casa, los hábitos compartidos y hasta los planes que parecían seguros dejan de existir, generando un fuerte impacto emocional. Para la psicóloga clínica María del Carmen, este tipo de separaciones suelen vivirse de manera muy similar a un duelo.

La especialista explicó que el dolor no aparece solamente por perder a la pareja, sino también por dejar atrás una rutina, proyectos compartidos y una identidad construida en conjunto. “Muchas personas sienten un vacío enorme después de separarse. Es algo muy frecuente en el consultorio”, comentó.

Según detalló, después de tantos años el cerebro incorpora a la otra persona como parte de la vida cotidiana y hasta de la propia identidad. Por eso, cuando la relación termina, muchas personas sienten desorientación, angustia y una sensación de vacío difícil de manejar.

Además, explicó que durante una relación el cerebro produce sustancias vinculadas al apego y al bienestar emocional, como la dopamina, la oxitocina y la serotonina. Tras la ruptura, estos niveles disminuyen bruscamente y eso puede intensificar el dolor emocional.

Armoa señaló que entre las emociones más frecuentes aparecen tristeza, ansiedad, enojo, culpa y confusión. También pueden surgir problemas para dormir, falta de apetito, dificultad para concentrarse o pérdida de interés en actividades que antes resultaban placenteras.

En muchos casos, agregó, la costumbre y la dependencia emocional hacen todavía más difícil atravesar la separación. “A veces la persona extraña más la rutina que a la relación”, afirmó. El miedo a quedarse solo puede hacer que alguien siga aferrado a un vínculo incluso cuando ya no le hacía bien.

Las redes sociales también se convirtieron en un obstáculo para cerrar etapas amorosas. La psicóloga clínica explicó que seguir viendo fotos, historias o publicaciones de la expareja puede reabrir heridas constantemente y hacer más lento el proceso de sanar emocionalmente.

Entre las señales de que alguien todavía no logró superar la ruptura mencionó la necesidad de revisar las redes sociales de la otra persona, buscar excusas para hablarle o sentir que la vida quedó detenida después de la separación.

Frente a esto, recomendó volver a conectar con uno mismo, retomar amistades, hobbies y proyectos personales que quedaron de lado durante la relación. También aconsejó permitirse sentir las emociones, apoyarse en familiares y amigos y mantener rutinas saludables.

Destacó la importancia de buscar ayuda psicológica cuando el dolor comienza a afectar la vida cotidiana, el sueño, el trabajo o la autoestima, ya que atravesar una separación puede convertirse en un proceso emocional difícil de manejar en soledad.

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