En Paraguay, las separaciones de pareja ya no solo implican discusiones sobre bienes materiales o acuerdos familiares. Cada vez son más frecuentes los conflictos relacionados con las mascotas, especialmente sobre quién queda a cargo del animal, cómo se distribuyen los gastos y si es posible mantener una convivencia compartida.
La abogada Laura Vera analizó este escenario y explicó que, aunque el país todavía no cuenta con una regulación específica sobre custodia de animales después de una ruptura, la reciente Ley N.º 7.513/2025 representa un cambio importante.
Según indicó, la normativa reconoce a los animales como “seres sintientes” y no únicamente como bienes patrimoniales, lo que cambia completamente la forma en que este tipo de conflictos se toman jurídicamente. “Hoy ya no alcanza con discutir quién compró al animal o quién es propietario, sino quién puede garantizar mejores condiciones de bienestar, estabilidad, cuidado y contención afectiva”, señaló.
La profesional sostuvo que el cambio legislativo responde también a una transformación cultural en la sociedad paraguaya. Explicó que muchas personas consideran a sus mascotas como parte de la familia, por el vínculo afectivo y emocional que mantienen con los animales. Además, mencionó que el crecimiento de servicios vinculados al cuidado animal, como guarderías, paseadores y especializaciones veterinarias, refleja esta nueva realidad.
Entre los conflictos más comunes que suelen surgir después de una separación, Vera mencionó las disputas sobre quién se queda con la mascota, quién debe cubrir los gastos veterinarios y de alimentación, la posibilidad de visitas por parte de una de las personas y las diferencias relacionadas con mudanzas o cambios de rutina. También indicó que existen desacuerdos sobre tratamientos médicos o cuidados especiales.
En cuanto a los gastos, recomendó dejar por escrito acuerdos sobre alimentación, vacunas, atención veterinaria, medicamentos, peluquería y emergencias, y explicó que muchas parejas optan por dividir los costos de forma proporcional o según el acuerdo alcanzado.
Desde el punto de vista emocional, Vera advirtió que las mascotas también pueden verse afectadas por separaciones conflictivas. Indicó que existen evidencias veterinarias que demuestran que los animales perciben cambios emocionales, tensiones y modificaciones en su entorno. Según explicó, las mudanzas bruscas o la pérdida de figuras de apego pueden provocar ansiedad, miedo o conductas de escape.
La profesional recomendó a las parejas evitar utilizar a las mascotas como mecanismos de castigo o manipulación emocional durante una ruptura y aconsejó mantener rutinas estables, respetar horarios de alimentación y paseos, garantizar continuidad veterinaria y evitar cambios bruscos de ambiente para reducir el estrés del animal.


