La profesional de la salud mental señaló que el malestar no aparece necesariamente por el hecho de que la mujer gane más dinero, sino por el significado que algunas personas le atribuyen a esa situación. Explicó que muchos hombres crecieron con la idea de que tienen que ser los principales proveedores económicos del hogar y que su valor está relacionado con ese rol.
Según la especialista, estas emociones están influenciadas por mensajes sociales y culturales de Paraguay que durante años asociaron el éxito económico masculino con el valor personal. Indicó que, en algunos casos, el hombre puede interpretar que aportar menos dinero significa “valer menos”, lo que desencadena pensamientos automáticos relacionados con el fracaso o la insuficiencia.
Agüero afirmó que entre las señales más frecuentes se encuentran la vergüenza al hablar de dinero o trabajo, la comparación constante, la irritabilidad, el aislamiento social, la ansiedad y las dificultades para dormir. También mencionó que puede existir desmotivación laboral debido a una autocrítica permanente y, en otros casos, el malestar puede reflejarse en conductas de control excesivo dentro de la relación o en una baja autoestima relacionada únicamente con el aspecto económico.
La profesional sostuvo que este tipo de inseguridades puede manejarse a través de la comunicación en pareja y del acompañamiento terapéutico. Explicó que es importante cuestionar las creencias que reducen el valor personal solo al rol de proveedor y ampliar la mirada hacia otros aspectos de la identidad, como los vínculos, el cuidado, las habilidades personales y la participación familiar.


