Llegó en el peor momento. Sí, asumió la titularidad de la Conmebol tras el escándalo del FIFA-Gate. No era la coyuntura ideal. En ese tiempo, el fútbol estaba rodeado de investigaciones fiscales y judiciales. Sin embargo, al cumplirse ayer 10 años de su presidencia, puede decirse que logró una impronta que merece ser observada de manera objetiva.
Hablamos del dirigente compatriota Alejandro Domínguez, que ayer 26 de enero del 2026 completó 10 años de gestión al frente de la principal organización de fútbol de Sudamérica, la Conmebol. Su mandato, hasta el presente, se caracteriza por la apertura y la relación con toda la dirigencia regional y mundial.
Tal vez heredando algo de su afamado padre, Osvaldo Domínguez Dibb, entendió que la importancia para el realce de la tarea futbolera estaba —entre las prioridades— en que debía posicionar a Sudamérica en la élite del fútbol mundial. Lo consiguió. Hoy mantiene vínculos cordiales con Infantino de la FIFA y de forma fraterna con todos los dirigentes.
Dos puntos más merecieron su atención como parte de la necesaria reforma estructural, que tenía que encarar luego de la FIFA-Gate: Fueron el esfuerzo por la transparencia y el aumento exponencial de los ingresos. En uno, su meta fue recuperar la confianza y en el otro el objetivo estaba en aliviar el costo de las asociaciones y clubes deportivos.
Otro detalle trascendente fue la dedicación para la actualización de los estatutos de la Conmebol. Era un deber ajustarlos con los de la FIFA, estableciendo auditorías externas obligatorias. Actualmente, el control financiero también lo hacen expertos profesionales que no tienen relación con la jerarquía deportiva.
Un aspecto más es que, bajo su liderazgo, Conmebol logró recuperar más de USD 150 millones provenientes de fondos desviados por administraciones anteriores en casos de corrupción. Tuvo el coraje de respaldar trámites judiciales contra quienes se creen intocables, como el que judicialmente se ventila en la República y que afecta a una entidad bancaria con influencia y control de medios de prensa.
En junio fue reelecto por unanimidad, extendiéndose su mandato hasta el 2031. Es decir, como primera figura del fútbol de Sudamérica tiene sobre sus espaldas dos copas del mundo (las del 2026 y del 2030). En el último disputado hace cuatro años tuvo la satisfacción de ver a una selección de la región campeonar, la Argentina de Messi.
Su liderazgo transformó la confederación financieramente, triplicando ingresos y dando una distribución histórica a los clubes y asociaciones miembros. Más de USD 210 millones aproximadamente fueron repartidos en la reñida competencia entre la Libertadores y la Sudamericana.
Para no ir lejos, y para construir el relato sobre verdades: en el caso de nuestro país, benefició a Paraguay con seguidas finales de la Sudamericana que generaron millones de dólares para la economía. Y mediante su nivel de negociación aseguró que Paraguay, como Sudamérica, sea una de las sedes de los partidos inaugurales del Mundial 2030. Además, auxilió financieramente a clubes del país. ¡Guste o no, son hechos!


